Voluntariado internacional en Generación o2: un puente entre universidades del mundo y Barcelona

Voluntariado internacional en Go2: aprender sirviendo, servir aprendiendo

Hay una idea sencilla detrás de todo lo que hacemos en Generación o2: nadie aprende de verdad lo que es cuidar hasta que se arremanga y lo hace al lado de otra persona. Por eso, cuando un estudiante llega desde la otra punta del mundo y se sienta a acompañar a una persona mayor, a montar una exposición o a echar una mano en un taller, no solo suma manos a nuestros proyectos: se lleva consigo una forma distinta de mirar la realidad social.

Nuestro programa de voluntariado internacional nació en 2025 con esa vocación doble: abrir Barcelona a jóvenes de cualquier país y, a la vez, enriquecer nuestros proyectos con miradas nuevas. Es una de esas iniciativas discretas que no salen en los titulares, pero que van tejiendo puentes entre universidades, culturas y causas.

Qué es el voluntariado internacional de Go2

El programa funciona a través de convenios con universidades extranjeras. Los estudiantes que participan se integran durante un tiempo en nuestros proyectos sociales, culturales y solidarios, aportando sus competencias y aprendiendo de primera mano cómo se trabaja el tejido social en Barcelona y en el conjunto de Catalunya.

Una particularidad que marca la diferencia: el certificado que emite Generación o2 se reconoce como créditos académicos dentro de los planes de estudios universitarios. Es decir, el voluntariado no queda como una experiencia paralela a la formación, sino que se incorpora a ella. El estudiante crece como persona y, a la vez, avanza en su carrera.

Los perfiles son variados y las áreas de colaboración también: acompañamiento a personas mayores y en situación de vulnerabilidad, apoyo en nuestros espacios culturales como Ópera Lounge, comunicación y tecnología con o2Wave, o cualquiera de los proyectos donde una mirada joven y comprometida siempre suma. La riqueza está precisamente en esa diversidad de manos.

El programa es joven, pero ya tiene rostros concretos. Actualmente colabora con nosotros un voluntario procedente de Estados Unidos, y en 2024 participaron dos estudiantes de ESADE. Cifras pequeñas, sí, pero cada una de ellas es una historia de intercambio real, de alguien que decidió que aprender y servir podían ser la misma cosa.

Por qué importa

En un momento en que tanto se habla de conectar a la juventud con causas que le den sentido, el voluntariado internacional demuestra que la cooperación no necesita ser grandilocuente para ser transformadora. Basta con abrir la puerta, acompañar el proceso y confiar en que cada persona que pasa por aquí deja algo y se lleva mucho.

Para Generación o2, además, es una forma de recordar que la solidaridad no entiende de fronteras. La realidad social de Barcelona se comprende mejor cuando la miran ojos que vienen de fuera, y nuestros proyectos se fortalecen cuando incorporan esa diversidad.

Cómo participar

Si eres estudiante y quieres vivir una experiencia de voluntariado con reconocimiento académico en Barcelona, o si formas parte de una universidad interesada en establecer un convenio con nosotros, nos encantará conocer tu propuesta. Escríbenos a info@generacion-o2.org y cuéntanos qué tienes en mente.

Y si esto no es para ti pero conoces a alguien —un sobrino que estudia fuera, una facultad con vocación social, un joven buscando dar sentido a un año— compartir esta información también es una forma de colaborar. A veces, tender un puente empieza simplemente por señalar que existe. Puedes conocer más en la página del proyecto de Voluntariado internacional.

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La soledad no se toma vacaciones: talleres de verano que devuelven la compañía a nuestros mayores

En Generación o2 hay una idea que atraviesa buena parte de lo que hacemos: envejecer no debería significar quedarse solo. Nuestro programa de acompañamiento a personas mayores nace precisamente de ahí, de la convicción de que una conversación, una visita o un rato compartido pueden cambiar por completo el día de alguien que vive la soledad no deseada.

Por eso, cuando encontramos iniciativas que reman en la misma dirección, nos gusta darles luz. Esta semana nos hemos fijado en una que ocurre muy cerca de casa, en el área metropolitana de Barcelona, y que pone el foco en un momento del año en el que la soledad aprieta más de lo que solemos imaginar: el verano.

Se trata de ‘Siempre Acompañados’, un programa impulsado por la Fundación la Caixa que desde hace tres años teje redes de apoyo alrededor de personas mayores en situación de soledad. Durante el mes de julio, cada jueves, un grupo se ha reunido en el casal Albert Francàs de Santa Coloma de Gramenet para participar en unos talleres llamados ‘Historia de vida’, donde el material de trabajo es, sencillamente, la propia biografía de cada participante.

La dinámica es tan simple como poderosa: sentados en círculo, una coordinadora lanza una pregunta y cada persona responde por turnos. Se habla de la infancia, de la adolescencia, de la vida adulta; de quién pagó una boda, de cómo era empezar a trabajar con catorce años, de los buenos recuerdos y también de los difíciles. En cuestión de minutos, la sala pasa de la emoción contenida a la risa compartida. Compañía, escucha y el gusto de sentirse en un ambiente tranquilo donde poder ser uno mismo.

El verano no es un detalle menor en esta historia. Como recuerdan desde el programa —coordinado sobre el terreno junto a Cruz Roja—, es en estos meses cuando muchas instalaciones municipales y entidades reducen su actividad y el entorno cercano se marcha de vacaciones, de modo que el aislamiento de quienes se quedan se agudiza. De ahí que se refuercen las actividades estivales: talleres de memoria, gimnasia suave o charlas con profesionales sanitarios, además de estas sesiones de vida compartida.

Los datos ayudan a dimensionar el reto. Según un estudio impulsado por la Fundación la Caixa en 2018, en el que se encuestó a cerca de 15.000 personas mayores, solo un 31 % afirmaba no sentir soledad; más de la mitad describía una soledad moderada y casi un 15 % la vivía de forma grave o muy grave. Iniciativas como esta se replican, además, en otras localidades catalanas como Terrassa o Tortosa, y en ciudades como Pamplona o Granada.

«Hablamos de nuestras cosas y recordamos la infancia que tuvimos», cuenta Rosario, participante del taller.

Leer la noticia completa en Infobae (Agencia EFE) →

Para nosotros, historias como la de Rosario confirman algo que vemos cada semana en nuestro propio acompañamiento: la compañía no es un lujo ni un extra, es una necesidad tan básica como la salud física. Un taller donde recordar la propia vida, una llamada a media tarde o alguien que te espera para tomar un café pueden sostener el ánimo de una persona mayor mucho más de lo que a veces creemos.

Si vives en Barcelona y te apetece formar parte de esa red de compañía, en Generación o2 tenemos un programa de voluntariado de acompañamiento a personas mayores donde cabe todo el mundo. No hace falta nada especial: solo tiempo, escucha y ganas de acompañar. Este verano, la mejor buena noticia es la que podemos construir cada una y cada uno.

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