En Generación o2 acompañamos cada día a personas y familias que conviven con enfermedades graves y poco frecuentes. Sabemos que, en muchas de ellas, el tiempo lo es todo: llegar antes al diagnóstico, anticiparse a los síntomas y poder decidir con calma marca la diferencia entre sufrir la enfermedad y poder prepararse para ella. Por eso, cuando la ciencia gana un poco de ese tiempo, lo celebramos.
Esta semana llega una de esas noticias que dan aliento. Un equipo de investigación ha identificado un grupo de proteínas en la sangre capaces de anticipar la aparición de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) incluso antes de que se manifiesten los primeros síntomas. Es un avance que no cura, pero que abre una puerta: la de tratar la enfermedad antes de que provoque un daño irreversible.
Qué han descubierto
Investigadores de la Universidad de Miami han seleccionado un panel de 19 proteínas en sangre que permite estimar cuándo empezarán a aparecer los síntomas de la ELA en personas con riesgo genético elevado. El hallazgo, publicado en la revista Nature Medicine, es fruto de un estudio a largo plazo, el proyecto «Pre-fALS», que durante casi dos décadas ha seguido a personas portadoras de variantes genéticas asociadas a esta enfermedad, financiado por los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos.
Para llegar hasta ahí, el equipo midió los niveles de más de 5.000 proteínas en muestras de plasma. Detectó que casi un centenar cambiaban antes de que la enfermedad se manifestara, y con técnicas de aprendizaje automático afinó ese listado hasta las 19 más informativas, entre ellas la conocida como cadena ligera de neurofilamento. Con ellas, sus modelos son capaces de estimar el inicio de los síntomas con un margen de error medio de alrededor de año y medio, en horizontes que van de seis meses a cinco años.
El resultado se reforzó al comprobarlo también con datos del Biobanco del Reino Unido, más representativo de la población general. Esa validación sugiere que lo aprendido en un grupo con predisposición genética podría, con el tiempo, resultar útil para muchas más personas. Y lo más importante: llega justo cuando empiezan a existir tratamientos preventivos, como el fármaco que ya se está evaluando para intervenir antes de que la ELA dé la cara.
Anticiparse importa porque, en la ELA, buena parte del daño a las neuronas motoras es irreversible. Saber con antelación cuándo puede empezar la enfermedad permitiría a los equipos médicos actuar en la ventana en la que un tratamiento todavía puede cambiar el curso de las cosas.
«Existe una necesidad particularmente urgente de indicadores fiables basados en fluidos biológicos.» — Amy Bany, NINDS (NIH)
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Qué significa para nuestra comunidad
En Go2 no investigamos en laboratorios, pero caminamos junto a quienes reciben estos diagnósticos y junto a sus familias. Sabemos que detrás de cada avance científico hay personas esperando: alguien que quiere planificar su vida, una familia que necesita organizarse, cuidadores que sostienen el día a día. Que la ciencia empiece a hablar de «prevenir» y no solo de «tratar» una enfermedad como la ELA es, para esas personas, una razón concreta para la esperanza.
Seguiremos poniendo el foco en las buenas noticias que abren camino y en el acompañamiento cercano, que es lo que a nosotros nos toca. Ninguna analítica sustituye a una mano tendida en el momento difícil, pero cada nuevo avance nos recuerda por qué merece la pena seguir cuidando, informando y estando presentes.
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