En Generación o2 hay una idea que atraviesa buena parte de lo que hacemos: envejecer no debería significar quedarse solo. Nuestro programa de acompañamiento a personas mayores nace precisamente de ahí, de la convicción de que una conversación, una visita o un rato compartido pueden cambiar por completo el día de alguien que vive la soledad no deseada.

Por eso, cuando encontramos iniciativas que reman en la misma dirección, nos gusta darles luz. Esta semana nos hemos fijado en una que ocurre muy cerca de casa, en el área metropolitana de Barcelona, y que pone el foco en un momento del año en el que la soledad aprieta más de lo que solemos imaginar: el verano.

Se trata de ‘Siempre Acompañados’, un programa impulsado por la Fundación la Caixa que desde hace tres años teje redes de apoyo alrededor de personas mayores en situación de soledad. Durante el mes de julio, cada jueves, un grupo se ha reunido en el casal Albert Francàs de Santa Coloma de Gramenet para participar en unos talleres llamados ‘Historia de vida’, donde el material de trabajo es, sencillamente, la propia biografía de cada participante.

La dinámica es tan simple como poderosa: sentados en círculo, una coordinadora lanza una pregunta y cada persona responde por turnos. Se habla de la infancia, de la adolescencia, de la vida adulta; de quién pagó una boda, de cómo era empezar a trabajar con catorce años, de los buenos recuerdos y también de los difíciles. En cuestión de minutos, la sala pasa de la emoción contenida a la risa compartida. Compañía, escucha y el gusto de sentirse en un ambiente tranquilo donde poder ser uno mismo.

El verano no es un detalle menor en esta historia. Como recuerdan desde el programa —coordinado sobre el terreno junto a Cruz Roja—, es en estos meses cuando muchas instalaciones municipales y entidades reducen su actividad y el entorno cercano se marcha de vacaciones, de modo que el aislamiento de quienes se quedan se agudiza. De ahí que se refuercen las actividades estivales: talleres de memoria, gimnasia suave o charlas con profesionales sanitarios, además de estas sesiones de vida compartida.

Los datos ayudan a dimensionar el reto. Según un estudio impulsado por la Fundación la Caixa en 2018, en el que se encuestó a cerca de 15.000 personas mayores, solo un 31 % afirmaba no sentir soledad; más de la mitad describía una soledad moderada y casi un 15 % la vivía de forma grave o muy grave. Iniciativas como esta se replican, además, en otras localidades catalanas como Terrassa o Tortosa, y en ciudades como Pamplona o Granada.

«Hablamos de nuestras cosas y recordamos la infancia que tuvimos», cuenta Rosario, participante del taller.

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Para nosotros, historias como la de Rosario confirman algo que vemos cada semana en nuestro propio acompañamiento: la compañía no es un lujo ni un extra, es una necesidad tan básica como la salud física. Un taller donde recordar la propia vida, una llamada a media tarde o alguien que te espera para tomar un café pueden sostener el ánimo de una persona mayor mucho más de lo que a veces creemos.

Si vives en Barcelona y te apetece formar parte de esa red de compañía, en Generación o2 tenemos un programa de voluntariado de acompañamiento a personas mayores donde cabe todo el mundo. No hace falta nada especial: solo tiempo, escucha y ganas de acompañar. Este verano, la mejor buena noticia es la que podemos construir cada una y cada uno.

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