Ayer, sábado 4 de julio, Madrid volvió a llenarse de banderas arcoíris. Las entidades organizadoras —la Federación Estatal LGTBI+ (FELGTBI+) y COGAM— calculan que más de un millón de personas recorrieron las calles de la capital bajo el lema «¡A las calles con Orgullo! Disidencia y resistencia», consolidando de nuevo la manifestación como la movilización LGTBI+ más multitudinaria de Europa.

En Generación o2 seguimos de cerca estas jornadas porque forman parte del terreno donde trabajamos cada día: el acompañamiento a personas LGTBIQ+, con especial atención a las personas trans. Ver las calles llenas no es solo una imagen bonita para las redes; es una medida real de hasta qué punto la sociedad civil sigue dispuesta a sostener derechos que, aunque estén en las leyes, no siempre se cumplen en el día a día.

Una marcha para celebrar y para seguir pidiendo

La cabecera de la manifestación reunió esta vez a activistas históricos, artistas y representantes institucionales caminando codo con codo, una imagen de respaldo transversal poco habitual. Junto a ellos, una segunda pancarta —convocada también por FELGTBI+— agrupó a más de veinte entidades sociales bajo un mismo mensaje: «¡Pacto de Estado contra los discursos de odio ya!», una propuesta que ya cuenta con una subcomisión de trabajo en el Congreso de los Diputados.

Las organizaciones convocantes remarcaron que el Orgullo de este año tenía un doble sentido: celebrar lo conseguido —matrimonio igualitario, leyes LGTBI+ estatales, avances que hace apenas una generación eran impensables— y, al mismo tiempo, insistir en lo que sigue pendiente. Entre las reivindicaciones concretas que se escucharon en la marcha estaban el reconocimiento legal de las personas no binarias, el respeto a la autonomía corporal de las personas intersex y medidas contra el sexilio, el fenómeno por el cual muchas personas LGTBIfóbicas se ven obligadas a abandonar su lugar de origen.

También se pidió que la Ley Estatal LGTBI+ se cumpla de forma efectiva en todo el territorio, incluidos los artículos que reconocen el derecho de las personas trans migrantes a ver reflejada su identidad en su documentación. Son detalles técnicos, sí, pero con un impacto muy concreto en la vida de las personas que acompañamos desde nuestro proyecto LGTBIQ+.

«Hoy las calles han vuelto a hablar con claridad.»
— Paula Iglesias, presidenta de FELGTBI+

Leer la noticia completa en FELGTBI+ →

Lo que esto significa para nuestra comunidad

En nuestro trabajo diario con personas LGTBIQ+ —muchas de ellas jóvenes trans que están construyendo su identidad en contextos familiares o escolares que no siempre acompañan— jornadas como la de ayer funcionan como recordatorio de que no están solas. Un millón de personas en la calle es, entre otras cosas, un millón de razones para seguir adelante cuando el entorno cercano no ayuda.

Vernos representadas y representados en la calle, con nombre y apellidos, en instituciones y en colectivos sociales tan diversos como los que marcharon ayer, es parte del trabajo de fondo que después se traduce en un espacio seguro, una conversación sin miedo o una familia que empieza a entender. Desde Go2 seguimos poniendo nuestro granito de arena en ese camino, un acompañamiento a la vez.

¿Quieres más historias como esta?

Te mandamos un email al mes con avances del sector social y de nuestros proyectos. Sin spam, sin promesas vacías.

Suscribirme →